miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Que es una elipsis? | Ejemplos de elipsis

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Dividiré este artículo en dos partes: la primera tratará de la elipsis en su faceta estrictamente sintáctica. Esta primera parte está pensada para estudiantes del colegio.
La segunda parte se refiere a la elipsis como recurso literario, y está más orientada hacia escritores.

Definición de elipsis

De las definiciones de elipsis que aparecen en Internet, la más interesante resulta la del Wikcionario. Dice así:
«[Elipsis]
1: Ausencia de alguna palabra en una oración, que no afecta su sentido. 2: Supresión, con fines artísticos, de ciertos hechos en una narración literaria o cinematográfica.»

Ejemplos de elipsis

Como vemos en esa definición, la 1ra. acepción está relacionada a lo meramente sintáctico. Y se nos dice que una elipsis es la "ausencia de alguna palabra"; por tanto, el término "elipsis" alude a una eliminación o supresión u omisión, algo que falta en la oración y sin embargo igual se entiende.
Un ejemplo de esta elipsis sería:
Juan llevó la bebida; yo, la ensalada.
En este caso se ha elidido (es decir, se ha omitido o eliminado) el verbo «llevar» luego de «yo». La frase sin elipsis hubiera sido así:
Juan llevó la bebida; yo llevé la ensalada.

Otro ejemplo:
Con mis amigos me veo en el parque; con mis enemigos, en el campo de batalla.

En este ejemplo se elidió el verbo («me veo») luego de «enemigos».

Nótese que siempre debe ponerse una coma en lugar de la palabra que se ha eliminado.

Varios ejemplos más, para afianzar el conocimiento:
Los amigos se besan en la mejilla; los novios, en la boca.
Amalia tiene quince años; Brenda, diecisiete; y Sergio, diecinueve.
Este año viajaré a Barcelona; el próximo, a Valencia.
Los patitos, en la laguna; las gallinas, en el corral; y la luna, en medio del río.

En el último ejemplo, no hay ningún verbo, pero se nota claramente que cada coma está reemplazando al verbo “estar”.
Aquí termina la primera parte.

La elipsis como recurso literario

Volvamos ahora a la definición de elipsis y veamos qué dice la 2da. acepción. Allí se habla de «supresión de ciertos hechos en una narración». Es decir, existe una elipsis más abarcadora, que puede contemplar la supresión de partes fundamentales de un texto, no sólo de una o dos palabras.

Veamos un ejemplo en una frase de Marilyn Monroe. Una vez un periodista le pidió que mencionara las tres cosas que más le gustaban en la vida, y ella respondió: 
Un whisky antes, y un cigarrillo después. 
Si buceamos en lo que Marilyn quiso expresar, entenderemos que aquí no es una o varias palabras lo que se omite, sino toda una parte de la idea.

Buscando elipsis más abarcadoras aún, encontraremos una ejemplar en «El pozo y el péndulo», relato de Edgar Allan Poe.

Hacia el final del cuento, el personaje (que está preso en una mazmorra de la Inquisición) se encuentra en la siguiente situación: las paredes —de hierro— comienzan a calentarse hasta que se ponen al rojo vivo. Después empiezan a plegarse, y el recinto, que es cuadrado, se va transformando en un rombo. A medida que avanzan las planchas incandescentes van obligando al personaje a moverse hacia el centro de la mazmorra, donde hay un pozo. Y entonces:

«[...] Frente a la abrasadora destrucción que me esperaba, la idea de la frescura del pozo penetró en mi alma como un bálsamo. Me lancé hacia sus fatídicos bordes. Miré hacia el fondo. El resplandor del inflamado techo iluminaba las más recónditas cavidades del abismo. Sin embargo, durante un momento de desvarío mi espíritu rehusó admitir el significado de lo que veía. Al fin aquello se impuso en mí, se abrió camino a la fuerza en mi alma, se grabó a fuego en mi razón estremecida. ¡Oh, voz para hablar! ¡Oh, horror! ¡Cualquier horror menos éste! Con un chillido me aparté presuroso del brocal y escondiendo el rostro entre las manos, lloré amargamente. [...]
Hubiera llegado a aplicar mi pecho contra las enrojecidas paredes como si fueran una vestidura de eterna paz.
“¡Otra muerte!” —me dije—. “¡Cualquier muerte menos la del pozo!”».

En este caso, la elipsis está en lo que contiene el pozo. ¿Qué puede haber allí tan terrible, tan atroz, como para que el personaje prefiera, antes que caer en él, morir incinerado? Lo que hay adentro del pozo, el cuento no lo revela en ningún momento. Y el recurso es admirable porque si el narrador hubiese dicho, por ejemplo, «millones de tarántulas», sólo hubiera impresionado a los lectores aracnofóbicos, pero no a todos los lectores. En cambio así, cada lector mete dentro del pozo su propio miedo, el más terrible para él.

En el microcuento «El parto», de Eduardo Galeano (clic aquí para leerlo), aparte de algunas elipsis menores, hay una grandísima: el autor no nos dice si el doctor logró salvar al bebé (y no digo también a la parturienta, porque es un personaje muy menor). Galeano nos deja ese hueco para que, como quería Cortázar, el lector participe, para que nos transformemos en lectores activos. Supongo que la mayoría dará por descartado que el médico logró salvarlo: esa manito aferrándose «con alma y vida» al dedo del médico no nos asegura nada, pero uno tiende a pensar que si después de tres días de parto aún quería continuar luchando, su fuerza de voluntad y la buena predisposición del médico hicieron posible que naciera. Pero conste que el autor no lo dice nunca.

Si se ha entendido cómo procede el recurso de la elipsis, no resultará difícil distinguirla en los cuentos «La pata de mono», de W. W. Jacobs; «El enfermo», de J. F. Sullivan; y «Casa tomada», de Cortázar.

Algunas aclaraciones finales

No debe confundirse elipsis con texto incompleto o carente de datos. Es decir, no pueden salvarse, en nombre de la elipsis, las carencias que hacen de un texto algo imposible de comprender

También debemos saber discriminar entre supresión y devastación. La elipsis es un hueco que debe llenar el lector, no un abismo. 

Más alertas: texto elíptico, es una cosa; texto en donde no pasa absolutamente nada, es otra. 

Por último, el abuso del recurso puede derivar en un mensaje confuso, otras veces raquítico, y otras, pesado para el lector.

Más allá de estas alertas, la elipsis es uno de los recursos literarios más deliciosos de la narrativa.

Fuente de consulta:
Varias de las elipsis que sirven de ejemplo en este artículo, se encuentran analizadas y desarrolladas con más profundidad en Taller de corte y corrección, de Marcelo di Marco.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Que es una anafora? Ejemplos

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Definición de anáfora:

La anáfora es una figura literaria que consiste en la repetición de una palabra o un grupo de palabras al comienzo de un verso o de una estrofa. También en la prosa puede haber anáfora: cuando se repiten los comienzos de frases.
La anáfora es una de las denominadas figuras de repetición. A este grupo pertenecen también la aliteración, la epífora, el paralelismo y el polisíndeton.

miércoles, 15 de enero de 2014

¿Se dice ni bien o no bien?

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Es muy común el error de usar la expresión “ni bien” con valor de “tan pronto como” o “apenas”. Decimos, por ejemplo, “Ni bien la vi, la reconocí” (es decir “Apenas la vi, la reconocí” o “Tan pronto como la vi, la reconocí”). Esto es incorrecto; la locución adverbial se forma con “no” en lugar de “ni”.

domingo, 5 de enero de 2014

¿Quiza o quizas? | Ejemplos

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Es común la creencia de que el adverbio “quizá” es sólo una forma refinada de decir “quizás”, y hay incluso quienes creen que es al revés: que “quizás” es la manera rebuscada de “quizá”.
Ambas creencias son falsas: no hay ni más ni menos altura de lenguaje al agregarle o quitarle esa ‘s’ al final.

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Di con tilde o sin tilde?

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Días atrás, en un intercambio de Facebook, se planteó una discusión acerca de si “di” debía llevar tilde en algún caso, ya que, como sabemos, “di” puede referir tanto al verbo dar (Le di de comer) como al verbo decir (Di lo que quieras).

lunes, 9 de diciembre de 2013

De con tilde y de sin tilde | Ejemplos

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Entre las dudas que más frecuentemente nos asaltan, aparecen las palabras que necesitan acento diacrítico para diferenciar dos términos homónimos. En este blog ya hemos visto varias, como por ejemplo mas/más, se/sé... Ahora le toca el turno a “de/dé”.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Se con tilde y se sin tilde | Ejemplos

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Las dos funciones del vocablo “se”:

1. Verbo (ser o saber).
2. Pronombre personal.
Para no complicarnos la vida, digamos que “se” sólo lleva tilde o acento ortográfico cuando cumple la función de verbo. Nunca llevará tilde cuando sea pronombre.

 

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