jueves, 16 de noviembre de 2017

Que con tilde y sin tilde | Ejemplos de ambos casos

Un usuario me pidió que armara un artículo con algunos ejemplos de “qué” (con tilde) y “que” (sin tilde). Pues bien, aquí vamos.
Para identificarlos de una manera práctica, digamos que el “qué” debe tildarse cuando está ligado a una pregunta o exclamación. Es por esto que al “qué”, con tilde, podremos encontrarlo muchas veces encabezando las frases exclamativas o las interrogativas (no siempre es así, pero siguiendo esta regla general nos equivocaremos mucho menos).
Veamos algunos ejemplos:

Ejemplos de “qué”, con tilde


“¿Qué día es hoy?”
“¿En qué año nació Napoleón?”
“¿En qué se parecen un elefante y una almohada?...”

Como dije antes, en estos casos llevan tilde, y podemos apoyarnos en el hecho de que encabezan una pregunta. Las tres frases son interrogativas.

“¡Qué frío!”
“¡Qué fácil fue la evaluación!”
“¡Qué fastidio esta mujer!”

En este caso también llevan tilde, y podemos apoyarnos en el hecho de que son frases exclamativas.

“No entiendo qué le pasa a mi amiga”
“Por la ventana puedo ver qué estás haciendo”
“Ya no sé en qué día vivo”

Aquí la cuestión parece complicarse un poco, ya que las frases no tienen signos interrogativos ni exclamativos. Sin embargo, si se observa bien, cada una de estas tres oraciones lleva implícita una pregunta (“¿qué le pasa?” / “¿qué estás haciendo?” / “¿en qué día vivo?”). Aconsejo releer estos ejemplos varias veces hasta advertir que estos “qué” parecen contener una pregunta.

“No saben qué vergüenza pasé”
“Y a mí qué me importa si Pablo se enoja”
“Recuerda qué lindo era bañarnos en el río”

Tampoco aquí hay signos; sin embargo, en las tres frases existe una exclamación implícita (“¡qué vergüenza!” / “¡qué me importa!” / “¡qué lindo!”) Recomiendo leerlas varias veces hasta notarlo.


Ejemplos de “que”, sin tilde


Este caso es mucho más fácil. Por la contraria de los ejemplos anteriores, aquí podemos decir que todos los “que” que no contengan una pregunta o exclamación implícita o explícita, no llevarán tilde.

“Lo que me dices no tiene sentido”
“Entre nosotros hay uno que nos traicionará”
“Mañana comeremos lo que tú quieras”
“Nadie puede saber lo que pienso ni lo que sueño”
“En esta empresa hay que hablar menos y trabajar más”
“Mi madre, que no sabía leer ni escribir, crió cinco hijos”
“El que mucho abarca, poco aprieta”
“No quiero que fumes
“Si alguien debe irse, que sea yo y no mi hermano”

Algunos casos más complejos


Antes di a entender que habría excepciones. Veamos algunas de las más comunes.
No todos los “que” que encabezan una frase interrogativa van con tilde. Hay algunos casos, pero muy raros, en los que van sin tilde. Para que quede más claro, veámoslo en este diálogo:

“—No sé quiénes son los culpables.
—¿Que no lo sabes? ¡Si viven contigo!”

Aquí el “que” encabeza la pregunta, pero no lleva tilde porque no es el “qué” usual de preguntar. En este caso funciona como si dijera “¿Me estás diciendo que no lo sabes?”.

Algo similar puede ocurrir con las excepciones en frases exclamativas:

“¡Que me ahorquen si no es así!”


Otro:

“¡Auxilio! ¡Que alguien me salve!”

De todos modos, insisto en que estas son sólo las excepciones. Si aprendemos lo que expliqué en la primera parte, ya tendremos el camino bastante allanado.

(Cualquier duda que surja, puedes dejarla en la caja de comentarios, y trataré de despejarla.)

Temas relacionados: 
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Se con tilde y sin tilde | Ejemplos
Aun con tilde y sin tilde | Ejemplos
Mas con tilde y sin tilde | Ejemplos

miércoles, 3 de mayo de 2017

Deber y deber de | Ejemplos de cada caso

Diferencia entre “debe” y “debe de”


¿Conoces la diferencia entre “debe + infinitivo” y “debe de + infinitivo”? ¿Sabes cuándo es correcto usar una forma u otra?
En este artículo vamos a despejar las dudas con ejemplos prácticos de cada caso.

Es bastante sencillo. Podríamos enunciarlo así:

“Deber” sugiere obligación; en cambio “deber de” implica suposición.

 Ejemplos de “deber” y “deber de”


Para ampliar, veámoslo aplicado en una frase:

Los soldados deben levantarse a las seis.
Aquí, al estar el verbo solo, sin el "de", se nos está diciendo que los soldados tienen la obligación de levantarse a las seis.

Los soldados deben de levantarse a las seis.
En cambio ahora, debido a ese “de” agregado al verbo, se está suponiendo que los soldados se levantan a esa hora. Es como si nos dijeran: Yo creo, o supongo, que los soldados se levantan a las seis.

Cuando se dice debe, ejemplos de debe y debe de

Otros ejemplos:

Mi empleada debe comprar el periódico todos los días. (Estoy afirmando que mi empleada tiene la obligación de comprar el periódico todos los días.)
Mi empleada debe de comprar el periódico todos los días. (Estoy suponiendo que la empleada compra el periódico todos los días).
En este libro debería haber más información. (Me estoy quejando de que en el libro no hay información suficiente.)
En este libro debería de haber más información. (Estoy suponiendo que, si busco en ese libro, podré encontrar más información sobre el tema.)

Para terminar, digamos que es muy habitual el mal uso del “debe” y “debe de”. He notado que en algunos países de Latinoamérica suelen usarlo exactamente al revés (dicen “debe de” para el caso de obligación, y “debe” para el de suposición). En otros países, como aquí en Argentina, “debe de” directamente no se usa; para cualquiera de los dos casos se utiliza “debe”. No faltará quien me diga que sí lo usa, pero hablo en general.

Y aquí termina este artículo, que espero haya sido de tu agrado. Para afirmar el conocimiento, deberías de deberías leerlo nuevamente.

Temas relacionados:
 ¿Se dice "ni bien" o "no bien"?
¿Cuándo va "quizá" y cuándo "quizás"?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Que es una elipsis? | Ejemplos de elipsis

Dividiré este artículo en dos partes: la primera tratará de la elipsis en su faceta estrictamente sintáctica. Esta primera parte está pensada para estudiantes del colegio.
La segunda parte se refiere a la elipsis como recurso literario, y está más orientada hacia escritores.

Definición de elipsis

De las definiciones de elipsis que aparecen en Internet, la más interesante resulta la del Wikcionario. Dice así:
«[Elipsis]
1: Ausencia de alguna palabra en una oración, que no afecta su sentido. 2: Supresión, con fines artísticos, de ciertos hechos en una narración literaria o cinematográfica.»

Ejemplos de elipsis

Como vemos en esa definición, la 1ra. acepción está relacionada a lo meramente sintáctico. Y se nos dice que una elipsis es la "ausencia de alguna palabra"; por tanto, el término "elipsis" alude a una eliminación o supresión u omisión, algo que falta en la oración y sin embargo igual se entiende.
Un ejemplo de esta elipsis sería:
Juan llevó la bebida; yo, la ensalada.
En este caso se ha elidido (es decir, se ha omitido o eliminado) el verbo «llevar» luego de «yo». La frase sin elipsis hubiera sido así:
Juan llevó la bebida; yo llevé la ensalada.

Otro ejemplo:
Con mis amigos me veo en el parque; con mis enemigos, en el campo de batalla.

En este ejemplo se elidió el verbo («me veo») luego de «enemigos».

Nótese que siempre debe ponerse una coma en lugar de la palabra que se ha eliminado.

Varios ejemplos más, para afianzar el conocimiento:
Los amigos se besan en la mejilla; los novios, en la boca.
Amalia tiene quince años; Brenda, diecisiete; y Sergio, diecinueve.
Este año viajaré a Barcelona; el próximo, a Valencia.
Los patitos, en la laguna; las gallinas, en el corral; y la luna, en medio del río.

En el último ejemplo, no hay ningún verbo, pero se nota claramente que cada coma está reemplazando al verbo “estar”.
Aquí termina la primera parte.

La elipsis como recurso literario

Volvamos ahora a la definición de elipsis y veamos qué dice la 2da. acepción. Allí se habla de «supresión de ciertos hechos en una narración». Es decir, existe una elipsis más abarcadora, que puede contemplar la supresión de partes fundamentales de un texto, no sólo de una o dos palabras.

Veamos un ejemplo en una frase de Marilyn Monroe. Una vez un periodista le pidió que mencionara las tres cosas que más le gustaban en la vida, y ella respondió: 
Un whisky antes, y un cigarrillo después. 
Si buceamos en lo que Marilyn quiso expresar, entenderemos que aquí no es una o varias palabras lo que se omite, sino toda una parte de la idea.
Ejemplo de elipsis por Marilyn Monroe whisky antes cigarrillo después

Buscando elipsis más abarcadoras aún, encontraremos una ejemplar en «El pozo y el péndulo», relato de Edgar Allan Poe.

Hacia el final del cuento, el personaje (que está preso en una mazmorra de la Inquisición) se encuentra en la siguiente situación: las paredes —de hierro— comienzan a calentarse hasta que se ponen al rojo vivo. Después empiezan a plegarse, y el recinto, que es cuadrado, se va transformando en un rombo. A medida que avanzan las planchas incandescentes van obligando al personaje a moverse hacia el centro de la mazmorra, donde hay un pozo. Y entonces:

«[...] Frente a la abrasadora destrucción que me esperaba, la idea de la frescura del pozo penetró en mi alma como un bálsamo. Me lancé hacia sus fatídicos bordes. Miré hacia el fondo. El resplandor del inflamado techo iluminaba las más recónditas cavidades del abismo. Sin embargo, durante un momento de desvarío mi espíritu rehusó admitir el significado de lo que veía. Al fin aquello se impuso en mí, se abrió camino a la fuerza en mi alma, se grabó a fuego en mi razón estremecida. ¡Oh, voz para hablar! ¡Oh, horror! ¡Cualquier horror menos éste! Con un chillido me aparté presuroso del brocal y escondiendo el rostro entre las manos, lloré amargamente. [...]
Hubiera llegado a aplicar mi pecho contra las enrojecidas paredes como si fueran una vestidura de eterna paz.
“¡Otra muerte!” —me dije—. “¡Cualquier muerte menos la del pozo!”».

En este caso, la elipsis está en lo que contiene el pozo. ¿Qué puede haber allí tan terrible, tan atroz, como para que el personaje prefiera, antes que caer en él, morir incinerado? Lo que hay adentro del pozo, el cuento no lo revela en ningún momento. Y el recurso es admirable porque si el narrador hubiese dicho, por ejemplo, «millones de tarántulas», sólo hubiera impresionado a los lectores aracnofóbicos, pero no a todos los lectores. En cambio así, cada lector mete dentro del pozo su propio miedo, el más terrible para él.

En el microcuento «El parto», de Eduardo Galeano (clic aquí para leerlo), aparte de algunas elipsis menores, hay una grandísima: el autor no nos dice si el doctor logró salvar al bebé (y no digo también a la parturienta, porque es un personaje muy menor). Galeano nos deja ese hueco para que, como quería Cortázar, el lector participe, para que nos transformemos en lectores activos. Supongo que la mayoría dará por descartado que el médico logró salvarlo: esa manito aferrándose «con alma y vida» al dedo del médico no nos asegura nada, pero uno tiende a pensar que si después de tres días de parto aún quería continuar luchando, su fuerza de voluntad y la buena predisposición del médico hicieron posible que naciera. Pero conste que el autor no lo dice nunca.

Si se ha entendido cómo procede el recurso de la elipsis, no resultará difícil distinguirla en los cuentos «La pata de mono», de W. W. Jacobs; «El enfermo», de J. F. Sullivan; y «Casa tomada», de Cortázar.

Algunas aclaraciones finales

No debe confundirse elipsis con texto incompleto o carente de datos. Es decir, no pueden salvarse, en nombre de la elipsis, las carencias que hacen de un texto algo imposible de comprender

También debemos saber discriminar entre supresión y devastación. La elipsis es un hueco que debe llenar el lector, no un abismo. 

Más alertas: texto elíptico, es una cosa; texto en donde no pasa absolutamente nada, es otra. 

Por último, el abuso del recurso puede derivar en un mensaje confuso, otras veces raquítico, y otras, pesado para el lector.

Más allá de estas alertas, la elipsis es uno de los recursos literarios más deliciosos de la narrativa.

Fuente de consulta:
Varias de las elipsis que sirven de ejemplo en este artículo, se encuentran analizadas y desarrolladas con más profundidad en Taller de corte y corrección, de Marcelo di Marco.

miércoles, 12 de febrero de 2014

¿Que es una anafora? Ejemplos

¿Que es una anafora? Ejemplos

Definición de anáfora:

La anáfora es una figura literaria que consiste en la repetición de una palabra o un grupo de palabras al comienzo de un verso o de una estrofa. También en la prosa puede haber anáfora: cuando se repiten los comienzos de frases.
La anáfora es una de las denominadas figuras de repetición. A este grupo pertenecen también la aliteración, la epífora, el paralelismo y el polisíndeton.

miércoles, 15 de enero de 2014

¿Se dice ni bien o no bien?

¿Se dice ni bien o no bien?

Es muy común el error de usar la expresión “ni bien” con valor de “tan pronto como” o “apenas”. Decimos, por ejemplo, “Ni bien la vi, la reconocí” (es decir “Apenas la vi, la reconocí” o “Tan pronto como la vi, la reconocí”). Esto es incorrecto; la locución adverbial se forma con “no” en lugar de “ni”.

domingo, 5 de enero de 2014

martes, 10 de diciembre de 2013